martes, 18 de mayo de 2010

La Imponente Montaña Maliciosa


¿Quiénes son los listos que madrugaron el domingo 16 de mayo?
¡La Red Nayade! (o cuatro miembros de ella ¬¬)
Tras escuchar a Rami contarnos por enésima vez cosas de su tecnología por 10^(-9) en el tren, llegamos a Cercedilla, donde hicimos un enorme descubrimiento: ¡Hay tres tipos distintos de funicular!


Dentro de uno de esos funiculares encontramos a unos ladrones de pañoletas verdi-blancas disfrazados de scouts, y al llegar a Navacerrada empezamos una carrera. En menos de dos kilómetros ya no había ni rastro de ellos por detrás DE nosotros. (Aquí podéis observar a Adri señalándolos en la lejanía):

La primavera aún no había extendido su manto verde sobre el blanco traje invernal...

El cual manto estaba lleno de encajes la mar de bonitos...



Pero fue todo un engaño, pues a la vuelta no quedaba NADA de nieve/hielo/cosas bonitas de esas.
Cada vez nos acercábamos más a los cohetes/antenas/caramelos/reservas de chocolate, por un camino que mostraba claros signos de que una oruga gigante asesina había pasado por ahí.

Cuando llegamos observamos que, o Rami se estaba convirtiendo en gigante, o las antenas se estaban haciendo enormemente pequeñas (¿antítesis? ¿oxímoron? tchan tchan).

Pero no nos importó mucho, y entramos a hacernos una chupifoto en la casa de azúcar.

Sin embargo, la muy malvada nos atacó y empezó a tirarnos bloques gigantes de azúcar glas desde el tejado.
Así que decidimos alejarnos de allí. Y menos mal que lo hicimos, porque...

Descendimos por el otro lado contándonos batallitas Tatéianas y admirando el paisaje de cuentos que se presentaba ante nuestros ojos.

Y cuando quisimos mirar hacia atrás, las antenas habían vuelto a crecer.

Poco a poco nos acercábamos a la temible... MONTAÑA MALICIOSA


Ella nos miraba imponente desde arriba, pero al poco rato (después de reponer fuerzas a base de cacahuetes y fuet), ¡fuimos nosotros los que la coronamos a ella!

En ese momento apareció un elefante volador y tiró la cámara de Rami por la cara Sur de la montaña, y ya no pudimos hacer más fotos.
Me habría gustado dejar constancia fotográfica de nuestro descenso haciendo rápel con las pañoletas por los cables del estacionado telesilla, pero no se puede tener todo en esta vida, y tendréis que conformaros con vuestra imaginación.

PD: Estoy pensando que si el elefante tiró la cámara no podríamos ver las fotos ahora... Lo que pasa es que luego le dio malestar de conciencia y nos la devolvió, que los elefantes voladores tienen un gran corazón.


1 comentario:

CCG13 dijo...

Jajaja no me creo que bajarais haciendo rapel con las pañoletas y no consigo echarle tantísima imaginación pero me alegro de que lo disfrutarais! A mi hoy me han dado las notas y wow... 8.6 de media jaja así que no me arrepiento tanto de no haber ido, it was worth it! Pero a partir de ahora.. tatachan, volvere a intentar comprometerme de verdad, y más habiendo huelga y no sabiendo si me voy a examinar de selectividad o no!
Enfin.. un beso red! ^^